sábado, 23 de julho de 2011
Tecnología y velocidad
Una cosa que queda en evidencia en toda esta conversación es que la velocidad ha sido aumentada por el incremento de tecnología. En la era Agrícola, por ejemplo, pasamos siglos cambiando lentamente el modo de producir, las herramientas, la logística, el concepto. En la Era Industrial eso ya fue violentamente alterado, llegando ahora a la Era de la Información con conceptos como “generación del nanosegundo”, o sea, la de niños y adolescentes que no consiguen esperar que una operación digital demore más que eso antes de sentirse aburridos.
La Era Agrícola cubrió varios siglos, como dijimos anteriormente, pero la Era Industrial solamente cubrió 200 años, seguida de la Era de la Información que duró apenas un poco más de 50 años. Esa tendencia ayuda a comprobar la creciente tasa de modificaciones verificada en la última mitad del siglo XX. ¡Curiosamente, si usted nació después de 1950, forma parte de la primera generación en la historia a presenciar el inicio y el fin de una era económica!
Según Richard W. Oliver (“Cómo serán las cosas en el Futuro”, Negócio Editora, 1999), libro en el cual baso gran parte de estas materias iniciales de nuestro blog, “la tecnología de cada nueva era económica transforma todo aquello que vino antes”. Y eso explica el espanto que nos acomete frecuentemente cuando vemos estructuras que siempre estuvieron allí, fuertes y lucrativas, desaparecer del día para la noche sin que quede claro lo que sucedió. Y esa sensación está siendo cada vez más fuerte con el paso del tiempo. Quien consigue aguanta mientras puede, pero aquel que se ve obligado a rever su posición como proveedor, está siempre buscando alternativas. El cliente fiel dejó de existir, porque ¿si consigue lo mismo, de mejor forma, más barato, más rápido y se lo entregan en el momento de la compra, porque permanecerá con una estructura que no le ofrece estos beneficios, aunque haya comprado así durante los últimos veinte años? Y se cambiar, para el cliente, es fácil… haya velocidad para acompañar las nuevas demandas.
Algo que queda claro en este momento es que la fuerza muscular fue transferida para la fuerza mecánica de la Era Agrícola para la Industrial, y eso revolucionó la agricultura. Ahora, vemos el poder intelectual del cerebro, en las tecnologías de la Era de la Información revolucionando las actividades de producción industrial en todo el mundo, con el uso de robots, sistemas CAD entre otros tantos. Y así como podemos ver eso claramente, también queda claro que podemos esperar que las tecnologías del futuro revolucionen, igualmente, las tecnologías de la información, industriales y agrícolas.
Nos queda una certeza: todo está cambiando continuamente, debido a las nuevas posibilidades para el consumidor que va imponiendo nuevas soluciones a precios cada vez menores, con más velocidad y con seguridad de uso.
Vamos a continuar viendo la llamada Cultura Convencional. Y usted… colóquese en la situación de quien es cliente y proveedor de ese nuevo mundo que cambia todos los días. No es fácil.
Assinar:
Postar comentários (Atom)

Nenhum comentário:
Postar um comentário