Quien ha acompañado las materias del blog, debe haber observado que estoy hablando en transición de eras con mucha frecuencia. Eso sucede porque, aunque afectados por los movimientos de transición, muchos de nosotros no conseguimos tener una percepción real de este hecho y, naturalmente, nos quedamos sin elementos para una toma de decisión para conducir nuestros próximos pasos.
En la historia de la humanidad, somos los primeros a ver suceder, durante nuestras vidas, tantas transiciones de eras. ¡Imagine quien vivió en la Era Agrícola! Fueron siglos y siglos de mejoras basados en los modelos tradicionales de cultivo y creación de animales. La propiedad de la tierra era fundamental para consolidar el poder económico, y por eso tantas guerras se sucedieron. Conflictos de todos los tamaños pasaron a lo largo de la historia por cuestiones relativas al tipo de uso que se haría del suelo, o sea, si agrícola o pastoril, por ejemplo.
En la Era Industrial - siempre recordando que las eras no terminan… apenas pierden la capacidad de generar riqueza en los niveles más elevados - los mineros eran esenciales para la transformación en productos de alto valor agregado, como el hierro por ejemplo. Seguidamente el acero, el aluminio y tantos otros. Y el petróleo ocupó un espacio enorme en ese contexto.
En la Era de la Información, todo comenzó con la dominancia absoluta de los procesadores cada vez más potentes - tenían que serlo, para rodar softwares cada vez más pesados - instalados en máquinas con capacidad de memoria creciente, capacidad de almacenamiento casi impensable, pantallas mayores y más nítidas, y otros. Pero, eso no fue suficiente. Durante mucho tiempo, el sueño de consumo de las personas era comprar una computadora, pero eso está acabando como lo muestran los números relativos a las ventas de PC en Brasil y en el mundo. Y es curioso, porque aún son suficientes - o mucho más que eso - para atender las necesidades de 90% de los usuarios. Apenas… no son el objeto de deseo de la gran mayoría. Las tendencias actuales son otras, y tener un equipamiento inmóvil dentro de casa no tiene sentido. La generación “C” (de conectada) que lo diga. Estamos viviendo un momento en el cual el nano segundo está comenzando a formar parte de nuestro concepto de tiempo, porque los más jóvenes están irritándose profundamente con cualquier aplicación que dure más que mitad de un segundo para entrar en funcionamiento. Instantáneo es lo mínimo aceptable para usuarios exigentes.
Debido a estas causas surgieron nuevas posibilidades en el área de la tecnología, que no debemos dejar de observar con mucha atención, porque de alguna forma interferirán en nuestros negocios, en nuestra vida de relación y en los rumbos que tomaremos.
Esta transición que para muchos es sutil, para el mercado es aquí y ahora. Por ejemplo, es sólo ver las materias que están alardeando el fin de la PC (la buena y vieja computadora de mesa, o desktop). En su 30º aniversario de lanzamiento (sí, la PC ya tiene 30 años de vida, lo que para nuestros tiempos, es una eternidad), los comentarios más oídos dicen que este tipo de equipamiento está tomando el mismo camino que la válvula, que la máquina de escribir, que los discos de vinil, que la pantalla de tubo y que las lámparas incandescentes”. Existen aún, pero salieron completamente de la línea de innovación. Generan aún mucho dinero y generarán por mucho tiempo para algunas compañías, pero están perdiendo feo para lo que vendrá seguidamente.
Irving Wladawsky-Berger, erudito de IBM, de 41 años, dice que IBM acabó con su negocio de PCs – un movimiento que HP también está haciendo – en parte porque vio que la PC estaba transformándose en una plataforma de legado. HP afirmó que “el efecto del tablet es real” al explicar su disposición de salir del mercado de PC.
O sea, el mercado va tomando un rumbo diferente, y para todos nosotros, usuarios, eso tiene un significado práctico en el momento de la toma de decisión sobre lo que queremos para uso diario. En realidad, estamos imponiendo estos cambios, con nuestras opciones de compra.
Lo curioso es la velocidad. Si compró un notebook dos años atrás, optó por un netbook (aquellos que aparecieron de repente y desparecieron tan rápido como surgieron) un año atrás y ese año sueña con un tablet, queda claro que está forzando los cambios y está causándolos. Ya no es más una problema de potencia de su computadora, sino de movilidad, oferta de softwares, capacidad de actuar en redes wifi o 3G y obsolescencia programada o previsible. Y peor, todo eso vale también para los smarthphones, que de aparatos para hablar se transformaron en todo, y también eso, si el tempo fuera suficiente.
Con esa velocidad, su negocio, su carrera, su empresa, su empleo, todo está en juego por menor que sea su participación en el mercado de tecnología. Tenemos que pensar...

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