domingo, 27 de novembro de 2011

El valor de la Inteligencia



 Se sabe hoy, más que en cualquier otra época, que las máquinas sustituirán a los seres humanos en las más diversas profesiones. No se trata más del famoso “Síndrome de Frankenstein”, que asoló a la humanidad durante la transición entre la Era Agrícola y la Era Industrial, o del pavor que se estableció con la llegada de la Era de la Información, cuando se decía que la computadora tomaría el lugar del hombre. Bien, nada más verdadero, pero no absoluto. Todo lo que es repetitivo, y que era la función de los hombres, está siendo sustituido por elementos de tecnología creciente. Lo que depende de la creatividad, improviso, comunicación, relación de negocios, en fin, de inteligencia cognitiva y emocional asociadas, no lo será, por lo menos a corto plazo.
 En esta confusión, observamos que muchas personas, por desconocimiento del nuevo modelo o aún para poder mantener modelos conocidos, resisten heroicamente en trincheras que van siendo invariablemente destrozadas. La década de 1990, del siglo pasado fue particularmente repleta de obituarios de profesiones y actividades, y yo, como observador atento de estos cambios y en la posición de consultor, tuve oportunidad de intentar reverter varios de esos cuadros, algunos con éxito, otros no. El foco siempre fue la resistencia al cambio y a la incorporación de nuevas tecnologías. El mercado gráfico fue desbastado por la computación gráfica y quien no se adaptó, desapareció. La industria como un todo tuvo que realizar enormes esfuerzos y el comercio también. Hoy, con pregón electrónico, nota fiscal electrónica, obligatoriedad de declaración de impuestos por medio digital, nadie puede querer mantener un negocio viable sin incorporar alguna tecnología. Pero, aún existen muchos que permanecen ajenos a esa condición.
 Leyendo los medios especializados en Tecnología de la Información, me entero de que el MIT (Massachusetts Institute of Technology), el centro más avanzado en el asunto, está confirmando todo eso y estableciendo algunos plazos para los cambios de una forma más radical aún. El 31 de octubre pasado (menos de un mes), durante un simposio en el MIT, especialistas de la industria y economistas afirmaron que las máquinas sustituirán a los humanos en varias profesiones, afectando la economía global dramáticamente. La afirmación más clara sobre el asunto fue la de Andrew McAfee, investigador del instituto, cuando dijo: “Lo que finalmente estamos viendo es que nuestros ayudantes digitales no sólo nos alcanzaron, sino que están adelantándosenos. En algunos puntos, ya son superiores.
 Son varios los ejemplos, desde la agricultura, pasando por los transportes (coches que se desplazan sin conductor), desafíos de estrategia (Watson, de IBM, supercomputador que venció recientemente un programa de preguntas y respuestas), aeronaves no tripuladas para espionaje y combate). En las oficinas, la sustitución de varias personas, principalmente de los niveles inferiores o intermedios ya es una verdad incluso en Brasil.
 Hay siempre un elemento de esperanza en todo, porque por lo que se puede prever, los robots no sustituirán a los humanos en cargos de dirección, siendo nombrados jefes o directores, ni comandarán las reuniones de un departamento. Pero ciertamente sustituirán funcionarios en centrales de atendimiento, elaboración de análisis financieras y ocuparán vacantes en que las que la creatividad o la improvisación no sean virtudes necesarias. En todos los países, según McAfee, las posiciones intermedias estarán en riesgo. Aún de acuerdo con él, “no debemos preocuparnos con el fin de las profesiones, pero es probable que las consecuencias no nos agradarán”.
Seguramente, no se vislumbra la posibilidad de un local de trabajo sin la presencia de personas - por ahora eso es pura ficción científica aún. Y sabemos que la tecnología no es mala para la economía, porque nos torna más productivos. El problema es que no hay cómo prever si la misma afectará a todos por igual. Una cosa sin embargo es verdad: el trabajador medio será dejado para atrás por la tecnología.
¿Y hay cómo prevenir algo en este contexto? Bueno, antes que nada la cuestión es y será de Educación. Mientras privilegiemos los contenidos en detrimento de la inteligencia, tendremos siempre menos personas capaces de crear, liderar, improvisar, innovar y prever, hechos que serán determinantes para la estrategia futura de cualquier sociedad.

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